Unos nacen con estrella….
El día entero fue un espanto. Arrancó con una lloviznita odiosa a la que se le sumó el viento este que no se sabe bien de que punto cardinal arranca y ambos, en efecto sinérgico, se convirtieron en una suerte de lava caras de limpieza profunda. Tipo 7:40 AM (y como viene sucediéndome hace varios meses) me doy cuenta de que me acabo de embarrar completamente mis zapatillas recién lavadas porque las dos cuadras que camino desde la parada del bondi hasta la entrada del laburo simulan perfectamente un cubo de barro de esos donde suelen meterse minas semidesnudas a revolcarse y tirarse de los pelos. Eso no es todo, estoy casi convencida de que o me estoy quedando ciega paulatinamente con el correr de los días o el camino esta lleno de caca de perro invisible (aunque ahora que lo pienso podría ser también de vaca, lo cual indicaría que estoy mas ciega de lo que creo) o la mierda sencillamente se materializa en mi calzado. La peor parte del día comienza cuando resignada a ser una portadora pasiva de excremento animal decido intentar una limpieza grosera sobre una mata de pasto bien tupida y descubro que bajo tan exuberante vegetación hay otra torre de mierda esperando esparcirse felíz sobre mi suela. Este es el preciso momento en el que digo si, amo mi vida. Envídienme.