El origen de la especie

Además de obsesiva soy obediente cual empleado estatal. Es el día de hoy, que tal y como mi madre me inculcó de pequeña, refuerzo uno a uno cada botón de cualquier prenda que adquiero antes de que inminentemente se salgan en plena calle, rueden hacia una alcantarilla y caigan para desaparecer sin siquiera despedirse. Lo que nunca pude acatar, y es un desafío pendiente en mi vida, fue la sabia recomendación de mi Nona de planchar todo para matarle “los bichitos”. Sinceridad bruta: jamás en la vida me había dado cuenta de esto hasta que la viva imagen de una amiga que con esbelta destreza planchaba y perfumaba sus sábanas puestas ya en la cama (idea que me resultó brillante, porsupuesto) trajo a mi mente el recuerdo de mi Nona, su plancha gigante de la época del ñaupa, su voz repitiendo una y otra vez que en el tendedero se suben las arañitas que después a la noche te pican…… y mi imagen, pequeña a un costadito de la tabla de planchar pensando si esa tierna ancianita pretendía matar aquellos dañinos bichitos por el propio calor que impartía “el elemento planchante” o por aplastamiento, debido a las toneladas que pesaba el instrumento en cuestión………no lo supe nunca…

Y ahora que lo pienso….. quizás ese sea el origen de la mayoría de mis traumas.

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